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AMAROK
"Neo Way"
(Ars Mundi, 2003)

Muy cada tanto
aparece un nuevo artista que parece que hace cientos de años que viene tocando. De esos
que sintetizan con sabiduría mucho de lo mejor de un género. Cualquiera que haya
escuchando el año pasado el álbum Amarok, el debut de la "banda" de Michal
Wojtas, sabe de lo que hablo. Un fascinante viaje por diferentes climas perfectamente
logrados, a los cuales el sentimiento de la interpretación de la guitarra de Wojtas
realzaba a niveles sorprendentes. No es casualidad que ese álbum haya sido votado entre
los mejores del año en varias partes del mundo.
Amarok es
en realidad un proyecto casi solista de Wojtas, ya que él se encarga de las
guitarras, teclados, sampleo y programación en ambos álbumes, al margen de todas las
composiciones, dejando sólo la batería en manos de Artuc Szolc, quien
cumple una tarea descollante a lo largo del nuevo álbum, "Neo Way".
Este disco
expresa una búsqueda profunda por la existencia de una nueva espiritualidad, y quién la
exprese. Un camino para abandonar los miedos y trascender. Mas allá de los motivos que
llevan a un artista a concretar un disco, lo importante es el resultado artístico que
deriva de esa intencionalidad. Y lo mejor de "Neo Way" es la síntesis de
lo conmovedor de mucha de su música junto a la por momentos espectacular performance de
Wojtas en guitarra. No por nada se lo comparó con Andrew Latimer, David
Gilmour, sobre todo, Mark Knopfler o Mike Oldfield (recordar su
influyente trabajo Amarok de 1990).
Wojtas es
acompañado en esta oportunidad por Colin Bass, el gran bajista de Camel,
aunque sólo en la voz de tres de los mejores temas del álbum. El primero es "Up
Hill", una rítimica y deliciosa balada, que podría encajar perfectamente en
ciertos álbum de Dire Straits, como "On Every Street", o "Communique".
El trabajo de los coros le otorga un tono más emotivo aún al tema, que ofrece un sutil
pero fascinante trabajo en guitarra. La segunda colaboración es quizás la mejor. "...No
More A Roving" remite indefectiblemente a "Watching the Bobbins"
de Camel, "Another Brick on the Wall part 2" de Floyd o "One
World" de Dire Straits, por su tono hipnótico, de clima cargado de
tensión, sostenido en el impresionante trabajo de Szolc en batería. Y el tercer
tema juntos es "Hope". Un tema que transmite un clima más cercano al Floyd
post Waters, a lo "Take it Back" de "The Division
Bell". Esta tarea de Bass, quien por su parte recibió la ayuda de Wojtas
en su segundo álbum "In the Meantime", innova respecto al disco debut de
Amarok, el cual sólo ofrecía vocalizaciones esporádicas.
Como breves
interludios, y para apreciar la versátil capacidad instrumental de Wojtas,
aparecen los temas "Two Faces", que podría haber estado en algún disco
solista acústico de Steve Howe, o el bellísimo tema para piano "Fifth
Mount" que podría ser un outtake de Rick Wakeman. Completando la primera
parte del disco encontramos al tema de apertura "Dajenu", el cual ofrece
un interesante cruce con la música oriental, creando un clima de sutil belleza, que se
contrapone a "On the Road", un frenético instrumental digno de Mark
Knopfler, por el sofisticado uso de las texturas en la guitarra, recurso también
encontrado en algunos buenos momentos de la carrera de Chris Isaak.
La segunda
sección del álbum es la suite "Neo Way", que consta de siete temas
unidos que forman un trascendente collage de sensaciones, desde la potencia de "Neo
Way II", el tono tribal de "Neo Way IV", o el impactante cierre
con "Neo Way VII", el cual remite directamente al notable Amarok
de Oldfield. Esta suite ofrece ciertos instantes breves y delicados como
interludios acústicos, que otorga acertado equilibrio con los temas más enérgicos. El
resultado final es uno de los momentos más hermosos, conmovedores y cautivantes de los
últimos tiempos.
Si el año
anterior Amarok fue la revelación, con este disco la palabra consagración es tan
obvia que quizás hasta disminuya el verdadero valor del disco. La madurez y energía
creativa de Michal Wojtas lo convierte en uno de los más brillantes artistas del
momento en el mundo, alguien a quien seguir muy atentamente desde aquí en adelante.
Andrés
Valle |