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ABRAXAS
Centurie
(Metal Mind Records, 1998)
Integrantes:
Marcin Blaszczyk: Teclados y flauta
Szymon Brzezinski: Guitarras
Adam Lassa: Voz
Rafal Ratajczak: Bajo
Marcin Mak: Batería.
Después de escuchar "Centurie"
por primera vez me quedó una duda: cómo catalogar a Abraxas? Hay ciertos
elementos que acercan mucho a esta banda polaca al neo-progresivo (temas muy buenos pero
no demasiado elaborados, típicos del neo, por ejemplo) y otros que muestran un potencial
asombroso, dignos de un grupo superlativo de RPS. Pero el disco también deja muchas
certezas: excelentes músicos (en especial el guitarrista, que suena soberbio), la
fidelidad a su idioma nativo (todos los temas están cantados en polaco, aunque hay una
versión de este mismo disco en inglés -hay que penetrar en los grandes mercados, no?-),
alto sentido de la melodía y la posibilidad siempre latente de recibir una sorpresa en
cada tema.
En algún catálogo
leí que el sonido de Abraxas se aproximaba al gótico y al hard rock, lo cual se
nota en ciertos cambios de ritmo y en los pasajes más duros que se intercalan con otros
más reposados, pero ésta no es una banda de hard rock y mucho menos gótica. Lo cierto
es que estos polacos tienen un sonido propio, difícil de emparentar con otros grupos (se
me ocurre algo así como un Marillion o un IQ más oscuro, más potente y
más creativo, por citar alguna referencia).
Tras el primer tema ("Spiritus
Flat Ubi Vult") algo extraño, rítmico y "golpeado", entramos en un
sonido neo, muy melódico y muy bueno, con "Michel de Nostredame".
Con "Velvet", el tercer corte -también muy interesante- la música se
torna melancólica. La tónica nostálgica se mantendrá en el siguiente track ("Excalibur"),
pero esta vez la melodía es más diversa y atmosférica, con una flauta deliciosa. Esta
es la primera perlita del disco.
"Kuznia" es potente y duro y parece mantenerse en ese estilo en toda su
extensión, pero sobre el final hay un cambio sorpresivo. "Czarkramy" es
otro momento muy cambiante: comienza como un tema neo más, pero al promediar se torna
sereno y envolvente para finalizar en un pasaje más violento.
"Pokuszenie" es otra alhaja. Se desenvuelve a través de melodías
melancólicas y atmosféricas, bellísimas, para alcanzar un final de guitarra simplemente
espectacular.
El cierre del álbum merece un párrafo aparte: "Nantalomba" es un tema
sinfónico increíblemente hermoso, que tiene la pompa y un aire entre melancólico y
triunfante más propicio para una obertura que para un final (es casi una invitación a
volver a escuchar el disco).
Resumiendo, éste es
un muy buen álbum que seguramente agradará a los seguidores del neo-progresivo y
también a aquellos que no terminamos de convencernos con dicho estilo (aquí tenemos algo
diferente de lo convencional).
Marcelo Olivera |