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AMAROK

“Quentadharken”
(Luna
Negra, 2004)
Temas
1.
Hsieh
2. La Ultima Expedición
3. Encantamiento
4. Tierra Boreal
I) Groelandia
II) Nieve y Sequoias
III) Mar de Cactus
IV) El Viaje de la Ballena Gris
5. La Espiral
I) Encuentro
II) Fiesta
III) Ritual
IV) Hogueras
6. Alumbrado
Quentadhorken
7. I) Los Orígenes
8. II) Los Hechos
9. III) La Batalla
10. IV) Final
11. V) Coda
[bonus tracks]
12. Laberintos de Piedra 2004
13. Bocins de L'emporda
14. Venus Antigua
15. Amos del Aire
Integrantes
Robert
Santamaría: teclados, guitarra de 12 cuerdas, saz, kanun,
santour, autoharpa, acordeon, charango, marimba, glockenspiel
Manel Mayol: flautas, didgeridoo
Mireia Sisquella: saxo soprano y alto
Carlos Gallego: guitarra eléctrica, percusión
Pau Zañartu: bateria, congas
Marta Segura: voz
Alan Cheahb: bajo
Colaboradores:
Victor
Estrada (guitarra española, teremin, efectos),
Robert Abella (violin), Kerstin Kokocinski (oboe),
Miguel Angel Ortin (saxo tenor), Luis Blanco (vibraslap)
Con
esta, su más reciente entrega titulada “Quentadharken”
(en español, “canción de la oscuridad vencida”), Amarok
logro crear una nueva gema de progresivo sinfónico. La banda
sigue explorando en los colores exuberantes de la tradición
mudejar, la juglaresca renacentista, y el folklore catalán,
valiendose a veces del filtro del jazz fusión y la adición de
elementos del Medio Oriente para manejar con soltura su tan
abirragado espectro sonoro.
Los
dos primeros temas transmiten un aura entusiasta y envolvente,
lo cual les permite conquistar la atención del oyente. Con
todo, es en las tres uites (“Tierra Boreal”, “La
Espiral” y “Quentadharken”) donde se encarnan
las mejores muestras de la versatilidad y mágica inventiva de
Amarok: sus ambiciosas polifonías melódicas y armonías, así
como las complejas estructuras rítmicas, crean el contexto
apropiado para el lucimiento de los interpretes, siempre
manteniendo la integridad del ensamble.
La
faceta acústica es, en principio, la predominante, permitiendo
así que se saque el jugo a las intervenciones de instrumentos
poco usuales, como el saz, el santour, !e incluso el charango! -
a pesar de tratarse de un instrumento andino post-colombino, su
incursión ocasional encaja muy bien dentro del sonido grupal.
Por otro lado, la banda sabe manejar con suma destreza e
intensidad los momentos más explosivos, como por ejemplo “La
Ultima Expedición”, y el clímax vertiginoso de la ultima
sección de “La Espiral”. “Encantamiento”
y “Alumbrado” son sendos pasajes instrumentales
bastante serenos, que funcionan como interludios de puro reposo
en medio de los estimulantes meandros sonoros ofrecidos por el
resto del repertorio. La lista de bonus tracks también ofrece
una serie de motivos reposados, con excepción del tema 12, que
es una nueva versión de un antiguo tema de la banda.
En
suma, “Quentadharken” es un trabajo exquisito, lleno
de hermosas ideas musicales, y ejecutado con precisión y
genuina energía. Recomendado para todos los amantes del
sinfonismo que tengan una mente abierta hacia los sonidos más
cautivantes del pasado y el presente.
César
Inca Mendoza
cesarinca@americatelnet.com.pe
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