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AREA
“Maledetti”
(Cramps, 1976)
Temas
1. Evaporazione
2. Diforisma Urbano
3. Gerontocrazia
4. Scum
5. Il Massacro di Branderburgo Numero Tre in Sol Maggiore
6. Giro, Giro, Tondo
7. Casi (Parte Seconda)
Integrantes
Demetrio Stratos: voz, organo, percusion
Paolo Tofani: guitarra, sintetizador
Patrizio Fariselli: pianos, sintetizador
Ares Tavolazzi: bajo, contrabajo
Giulio Capiozzo: bateria, percusion
Colaboradores:
Eugenio Colombo (kazumba), Walter Calloni (batería), Hugh
Bullen (bajo), Steve Lacy (saxo soprano), Anton y José Arze (txalaparta).
Umberto Benedetti, Armando Burattin, Paolo Salvi y Giorgio
Garulli (cuarteto de cuerdas), Paul Lytton (percusión)
En mi humilde
opinión, este disco conforma la cumbre artística de Area,
tanto en términos de coherencia integral como en lo que se
refiere a la concreción de sus osados principios musicales...
y que decir de la amplia y notoria dosis de fuego intenso y
apasionado que se expresa con fluidez y fruición a través de
una propuesta tan ambiciosamente intelectual como la de esta
banda. El empleo de sintetizadores, efectos y filtros sonoros
es más ‘apabullante’ que en cualquiera de sus tres discos
anteriores de estudio; la seccion ritmica funciona con una
energia inapelable, manejando las intrincadas secuencias
ritmicas y momentos de improvisacion con un nervio alucinante;
con esto precisamente el ensamble instrumental se siente mas
fortalecido y
firme que nunca; y en cuanto a las intervenciones vocales de
Stratos... bueno, este visionario del canto se supera a sí
mismo en lo que concierne a inventiva, expresividad y
capacidad de sorprender al oyente. La colaboración de varios
músicos amigos (incluso reemplazando a algunos miembros de la
banda) no afecta para nada la unidad integral de esta obra:
ciertamente, los colaboradores se han adaptado a la perfeccion
al mundo de Area.
Consultando la
pagina web de Patrizio Fariselli, descubrí que hay una línea
conceptual unitaria en este disco, centrada en una critica
deconstructiva y frontal del racionalismo mecanicista y
autosuficiente de la era moderna y una propuesta de posibles
alternativas. El recitado incoherente y desestructurado que
conforma el primer tema simboliza un abandono de los esquemas
racionalistas de la sociedad moderna, el mismo que es
celebrado inmediatamente después en “Diforisma Urbano”,
un tema potente en clave de
fusión sobre una base funky. “Gerontocrazia”, por su
parte, ofrece la perspectiva de un rescate del pasado como
base reguladora de la sociedad: el tema ofrece una sabia
combinacion de jazz rock, parafernalia electronica y quiebres
de corte arabigo.
Otro tema que
ofrece una buena dosis de energía y fuerza es “Scum”, que
apela a la ideología feminista radical y ‘neurótica’ de
Valerie Solanas, ofreciendo así no solo una rebeldía frente
a la histórica opresión
masculina, sino también una decisión por romper con ella de
una buena vez: musicalmente hablando, “Scum” es una
muestra exquisita de free jazz, algunas extravagancias de
herencia zappiana, con elementos incorporados de experimentación
electrónica.
El numero
siguiente, un arreglo cáustico e irreverente de la sección
principal del Concierto Brandeburgues No. 3 de Bach (“Il
Massacro di Branderburgo...”) es un manifiesto de oposición
al corporativismo propio del aburguesamiento del arte, en el
terreno musical. De inmediato, se presenta la alternativa más
radical del disco, la del poder en manos de los niños.
Gracias a la
inocencia y fantasía que late genuinamente en ellos, se podrá
garantizar la consecución y concreción de la libertad humana
(algo que ya fue anunciado por el gran filosofo precursor
Nietzsche) a través de la renuncia a las pretensiones
trascendentes de la religión, la ciencia y la moral superior
y la aceptación de la realidad como un juego (“Gira, Gira,
Tondo” – excelente fusión de jazz rock y folklore europeo
oriental); y luego, a partir de alli, se podra mirar sin miedo
ni recelo el caos intimo de la realidad, y asi entender la
libertad como potencialidad ilimitada y autorrealizacion sin
tabues “Caos (Parte Seconda)”.
La onda de este último tema apunta hacia una
profundización de la faceta experimental concreta de Area:
cortinas aleatorias de sintetizador, guitarra filtrada a
traves de un sintetizador, algunos acordes de piano, toques de
platillos y saxo soprano, y sobre todo, juegos vocales
exaltados e inescrutables de parte de Stratos, todos estos
elementos hacen de esta pieza un delirio musical metarracional
(por usar el primer eufemismo que se me ocurre). He descrito
un trabajo producto de una intensa e inspirada labor
conceptual, y también he relatado las cualidades técnicas de
todos los interpretes comprometidos en la ejecución de los
temas. Pero una vez mas quiero reiterar que ‘Maledetti’ no
es un mero ejemplo de intelectualismo pretencioso y elitista,
ni tampoco un mero pretexto para exhibiciones gratuitas y
vacuas: hay una innegable dosis de intensidad y fruicion a lo
largo de todo el disco, una intensidad expresiva que dota de
pasion genuina a las ideas osadas que Area emplea como
complemento ideológico de su propuesta musical.
‘Maledetti’ es en mi opinión una de las obras más
brillantes y retadoras del progresivo italiano setentero.
Cesar
Inca Mendoza
cesarinca@americatelnet.com.pe
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