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ASGARD

 

“Götterdämerung”
(WMMS, 1991)

Temas
1. Antiquum
2. Warriors of the Ideal
3. Last Flight of the Silver Drakkar
4. Mystérion — Sophía
5. Alone, with My Spiritual Induction
6. Laud (To the God of High Places)
7. New Myths
i. Part 1
ii. Part 2
8. Voices

Asgard era en su primera fase una banda italiana (hoy en día está asentada en Alemania), cuyo estilo progresivo bebía tanto de la tradición británica e italiana (Genesis, Le Orme, Yes) como del sonido moderno de corte neo-prog, incorporando varios elementos de hard rock, folk acústico, e incluso coros góticos. Las letras de su repertorio están en idioma inglés. El registro del vocalista Kikko Grosso se asemeja bastante al de Fish, pero su estilo “afectado” se siente enraizado en las maneras románticas mediterráneas. El ensamble instrumental funciona a la perfección: Alberto Ambrosi muestra su impecable destreza en teclados y flauta; el guitarrista Max Michieletto resulta preciso tanto en la eléctrica como en la acústica; su hermano Marco asienta unas firmes bases en su batería; por último, el bajista Chris Bianchi d’Espinosa complementa al baterista con la misma eficacia que emplea para dialogar con Max en sus partes de guitarra acústica. Todas las virtudes de Asgard quedan fielmente plasmadas en este su disco debut, “Götterdämmerung”.

El disco se inicia con “Antiquum”, un himno de corte gótico cantado en latín, que se engarza tras su conclusión con “Warriors of the Ideal”, un muy inspirado y diverso tema épico de casi 13 minutos y medio de duración. Más adelante está la otra gran suite grandilocuente titulada “Voices”, la misma que cierra el disco de forma dramática. Otro tema extenso, aunque más tirado hacia los parámetros misteriosos góticos, es “Mystérion–Sophía”, el cual rebosa de misticismo oscuro, casi tétrico: un buen contraste frente a los desbordes melódicos de las otras dos suites. El lado académico y acústico de Asgard es explorado más cristalinamente en dos instrumentales sucesivos, “Alone, with My Spiritual Induction” y “Laud”: en el primero destaca un solo de piano de corte etéreo, mientras que el segundo consiste en un muy bien armado dueto de guitarra acústica y flauta. El lado más puramente rockero de Asgard se manifiesta en “Last Flight of the Silver Drakkar”, un tema con un riff pegadizo y un evidente gancho melódico, pero que lejos de ser simplista, adopta convenientes arreglos sinfónicos que le sacan buen provecho.

En suma, un disco lo suficientemente variado que combina, en una mezcla sumamente atractiva, el pasado y el presente del género sinfónico.

César Inca Mendoza
cesarinca@americatelnet.com.pe

 

Nucleus  nucleus@netvek.com.ar