|
ASH
RA TEMPEL
"Join
Inn"
(1973)
Temas
1.
Freak ‘n’ Roll
2. Jenseits
El
cuarto disco de esta alucinada banda germana liderada por el
guitarrista Manuel Gottsching sigue hasta cierto punto
la estructura del primer disco homónimo.
Esta conformado por dos temas extensos que se repartían
cada lado del vinilo: el primero, “Freak ‘n’ Roll”,
decididamente agresivo y forntalmente duro, y el segundo, “Jenseits”,
sumamente etéreo y lisérgico.
El
disco en cuestión fue grabado en una sesión de un solo día,
junto con el bajista de siempre (hasta este disco) Harmut
Enke; el baterista-tecladista Klaus Schulze, quien
‘volvio’ a la banda solamente para esta sesión; y la
novia de Manuel, Rosi Mueller, cumpliendo con el
rol de vocalista rotante en ciertos pasajes.
Para
empezar, debo hacer algunas comparaciones con el primer disco,
dado que la estructura del repertorio es similar en formato.
La frontal agresividad sonora del primer tema baja algunos
decibeles, en comparación con el tema que abría el primer
disco de Ash Ra Tempel. “Freak ‘n’ Roll”
sostiene unos prolongados compases blues, sobre los cuales se
despliegan unos prolongados solos de guitarra, apoyados sobre
el firme sostén de una bien conjugada y resistente sección
de bajo y batería. Pero ante todo cabe destacar un
aminoramiento del salvajismo crudo expuesto en su contraparte
del disco debut: aquí Ash Ra Tempel opta por acercarse
un poco mas al blues eléctrico más ‘convencional’,
aunque sin perder su sello lisérgico, propio además de la
vertiente mas hard del krautrock. El ruido de la guitarra a
veces se hace extraño, como sí estuviera reciclado a través
de un filtro de un sintetizador El segundo tema no incluye
batería en ningún momento: “Jenseits” es un
extenso e inmenso paisaje sonoro pintado por capas distantes
de sintetizadores, un órgano tenue, cortinas flotantes e hipnóticos
de guitarra al modo de los soundscapes de Fripp, y un
bajo sutil y discreto, que no esta de adorno, sino que sirve
para completar oportunamente el paisaje sonoro. En conjunto,
resulta un tema relajante, a pesar de no ajustarse a los
patrones melódicos tradicionales: incluso me atrevería a añadir
que hay una sutil inquietud emocional, un sutil desconcierto
atravesando todo este despliegue instrumental, como si se
tratara de un paseo por los jardines secretos del ello, en una
noche sin estrellas que nos guíen en el recorrido. Pero tal
como dije antes, también hay bastante de actitud relajante
aquí, no se trata en verdad de un ambiente sonoro oscuro ni
siniestro, ni nada por el estilo, es casi como una imagen
psicológica creada desde el limbo incierto que hay entre la
paz mental y el miedo a lo desconocido.
En
líneas generales, tenemos aquí una excelente muestra de la
vertiente progresiva krautrock, que recomiendo a todos los
interesados en explorar en este sub-genero.
César
Inca Mendoza
cesarinca@americatelnet.com.pe
|