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ALEC K REDFEARN & THE EYESORES
"The
Quiet Room"
(
Cuneiform,
2005)
Temas:
1. Simian Fanfare. 0:15
2. The Night It Rained Glass On Onion Street. 4:04
3. The Bible Lite. 2:25
4. Walking Sticks. 0:16
5. Punjabi / Watery Grave. 7:48
6. Morphine Drip. 1:10
7. Bonaparte Crossing The Blood-Brain Barrier. 0:34
8. The Smoking Shoes (’04). 6:19
9. Slo-mo. 3:14
10. Coke Bugs. 2:57
11. That Which Connects Your Flesh To The Floor. 0:08
12. Portuguese Man O' War. 3:11
13. The Quiet Room. 4:26
14. Bulgarian Skin Mechanic. 5:57
15. Somnambulance. 1:49
Músicos:
Alec K. Redfearn (vocals, various instruments, accordion, piano, Hammond b-3 organ, cymbals, Jew's harp)
Margie Wienk (vocals, double bass)
Alec Thibodeau (guitar)
Olivia Geiger (violin)
James McGill (alto saxophone, percussion)
Ann Schattle (French horn)
Chris Saraullo (glockenspiel, tom tom)
Matt McLaren (drums)
Frank Difficult (electronics, sound effects).
Músicos invitados:
Matt Everett (viola)
Sara Stalnaker (cello).
Alec K. Redfearn and the Eyesores
es un combo que fusiona con maestría diferentes estilos musicales muy
dispares. “The Quiet Room” es ya el cuarto larga duración de esta
banda americana, y el primero que yo puedo degustar.
El grupo básicamente combina folk del
este de Europa, rock progresivo a la
King Crimson, Canterbury Sound, RIO, noise rock, ambient y música
circense y teatral, entre
muchos estilos, con un elemento dominante (aunque no siempre) no
habitual como es el acordeón, ejecutado por el líder de la banda. Y
según el momento nos pueden venir a la memoria
bandas tan dispares como Penguin
Cafe Orchestra, King Crimson, Hedningarna, Hatfield
and the North, Sonic Youth, After Crying,
Alamaailman Vasarat o Gong, sin realmente parecerse a ninguna
de ellas.
Al menos la primera mitad del álbum es
realmente buena, con temas prodigiosos como la hipnotica “Punjari/Watery
Grave” y el tema melancólico “The Smoking Shoes” con la
sugerente voz de la vocalista.
Pero hacia la parte final hay un
cierto decaimiento, dado que da la sensación que deja de ser un perfecto
conglomerado de distintas influencias, para pasar a ser una serie de
temas de diferentes estilos.
Es decir, un tema de música teatral,
otro experimental con sonidos industriales, uno ambiental-minimalista o
un tema folklórico búlgaro uno detrás de otro, sin ser de baja calidad
ni mucho menos, pero rompiendo un poco con la línea uniforme de la obra
en su primera mitad. Pero de todas formas, ya digo que hasta el tema 8,
el equilibrio del álbum ofrece pocas dudas.
“The Quiet Room”
es un excelente álbum especialmente indicado para todo aquel que guste
del folk europeo combinado con patrones y espíritu roqueros, mas que
para clásicos prog-heads. Aunque según el momento puede ser del gusto de
entusiastas, por ejemplo, de After Crying, Alamaailman Vasarat
o Hatfield and the North, por nombrar tres bandas con propuestas
alejadas entre si.
Ferran Lizana
rockomic@vodafone.es
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