BAJA PROG 2002
El
esplendor de la progresión
Por Juan Barrenechea H
El lunes 4 de marzo, tras un largo viaje desde
Chile, logré llegar por segunda vez consecutiva el ardoroso suelo de Mexicali. La ciudad,
acariciada por unos implacables rayos de sol, ya vivía la efervescencia de la sexta
versión del BAJA PROG, uno de los festivales más trascendentes de la música progresiva.
Ya el martes 5 la fiesta había comenzado con la
tradicional ceremonia de bienvenida en casa de Alfonso Vidales, organizador del evento.
Tacos, cervezas, comidas típicas y el reencuentro con viejos amigos hicieron de la cita
un momento sublime. Tras más de 5 horas de tertulia con un denominador común: Rock
progresivo, ya estábamos listos para la verdadera fiesta.
Los encargados de abrir el Baja Prog 2003 en el
Hotel Araiza fueron los estadounidenses de Glass, trío de cariz netamente
sinfónico provenientes del noreste de EEUU y que ya bastante recorrido en el cuerpo, toda
vez que sus inicios se remontan a los 70s. La banda hizo gala de un notable dominio
del arsenal de teclados y a la vez aprovechó la ocasión para mostrar los cortes de su
disco "No stranger to the Skies", así como material nuevo. Si pudiéramos
hablar de influencias abría que señalar la escuela inglesa sinfónica y bandas como ELP,
Yes, e incluso Soft Machine. Después de más una hora de concierto, en donde la música
de Glass se hizo un poco redundante debido a los infinitos círculos armónicos de sus
canciones, el grupo cedió su lugar al primer representante local del festival: Muros
de Agua, otro trío en el que participa el infatigable baterista Víctor Baldovinos
(Iconoclasta, Delirium, Templo del Dinero, etc), así como el tecladista Raúl Romero
(Alux) y el bajista Alfredo Landa.
La propuesta de Muros de Agua resultó muy original
y esencialmente podría encasillarse como un rock progresivo con mucha fusión y algo de
jazz, matizado también con atmósferas electrocústicas, con un sonido muy
contemporáneo.
El descanso en el hotel alcanzó justo para preparar
la energía para cita en el hermoso Teatro del Estado. Hamadryad, procedente de
Canada, abrió la jornada inicial con un set de rock progresivo muy pomposo y energético
que rozó por momentos el metal prog. El repertorio del quinteto de Quebec incluyó
principalmente material de su aclamado disco "Conservation of mass", en el cual
queda de manifiesto el apego de la banda a las sonoridades sinfónicas. La banda incluso
se atrevió a realizar "Firth of Fifth" de Genesis, el cual desató el delirio
del respetable.
Diez minutos más tarde subió al escenario de los
estelares de esta versión: Greenslade, la ya longeva agrupación que es todo un
ícono del rock progresivo mundial. Fue un instante sublime cuando los primeros acordes de
estos monstruos del sonido sinfónico comenzaron a sonar. En el escenario, Dave Greenslade
(ex tecladista de Colesseum), Tony Reeves (ex bajista de Colosseum) y John Young (voz y
tecladista de gira de Scorpions) ofrecieron un espectáculo de otro nivel, ejecutando
piezas de sus disco "Large Afternoon" y una que otra joya de antaño, las cuales
fueron ovacionadas por el público.
La presentación de Greenslade fue impecable y se
vio a Dave y Tony como en sus mejores tiempos. No cabe duda que fue un de los puntos más
altos del festival. El aplauso fue estruendoso cuando la banda dejó el escenario tras
más de hora y media de show.
Al final de la jornada le tocó el turno a Ergo
Sum, banda chilena que llegó a Mexicali precedida de excelentes comentarios. Y los
santiaguinos respondieron a cabalidad. Em más de hora y media de show, el quinteto se
llevó la noche con un repertorio tomado en su mayoría del álbum "Mixolidio" y
otros nuevos, como el caso de "Octubre". Ya con "Nuevos tiempos", el
público entregó su aprobación a la propuesta sinfónica y de fusión del grupo, que
mostró a unos inspiradísimos Alexandros Tefarikis y Daniel Ríos, guitarrista y
flautista, respectivamente. El primero, mezclando elementos de Steve Vai, David Gilmour y
Joe Satrinai, y el segundo, un genio del instrumento de viento que hizo recordar el
talento de Ian Anderson. El resto de los músicos también rayaron a gran altura, Sergio
Menares se vio en la obligación de cambiar su tradicional vibráfono por una marimba
mexicana, pero el resultado fue igualmente efectivo y la banda culminó su participación
con un aplauso cerrado de parte del público. Ergo Sum fue otra de las bandas más
llamativas del festival sin ninguna duda.
Segundo día
Thieves Kitchen de Inglaterra le tocó
partir la sesión del segundo día en el Araiza. Se trata de un quinteto que realiza un
progresivo neo sinfónico con uno que otro aditivo de otras vertientes musicales. A decir
verdad la música de la banda resultó muy agotadora, más que nada por el registro vocal
de Simon Boys, que causó un cortocircuito en varios de los que estábamos en el lugar,
cosa extraña porque su disco "Argot" es bastante aceptable en estudio. La banda
pasó finalmente con más pena que gloria.
John Young de Greenslade fue invitado
especialmente a participar, tras la cancelación del tecladista argentino Sergio Alvarez.
Su repertorio incluyó básicamente material Aor y muy poco de progresivo. No obstante, la
audiencia escuchó con atención y al final, el talentoso tecladista se retiró con la
venia de público.
Así llegó rápidamente la cita en el Teatro del
Estado. El guitarrista Raimundo Rodulfo de Venezuela abrió el evento con un
ensamble de músicos muy talentosos en diversos instrumentos como violín, teclados,
flauta, percusiones y que incluía al baterista , reconocido artista de sus país. La
banda de Rodulfo presentó su nuevo disco "The Dreams Concerto", que es una obra
para guitarra, grupo y orquesta de cámara en tres movimientos. Su música es sinfónica y
con muchos elementos de raíz latinoamericana que finalmente enganchó a los espectadores.
Posteriormente, subió al escenario el cuarteto
canadiense Visible Wind. El grupo, que cuenta ya con cinco discos en su historial,
mostró un neo progresivo tradicional sin mayores rasgos de distinción y que en algunos
momentos se topó con elementos propios del Aor. Pese al esfuerzo de la banda, el
concierto resultó más bien frío, y gran parte del público prefirió retirarse de la
sala.
El último turno del día corrió por cuenta de los
italianos The Watch, sexteto que inevitablemente evocó a Genesis. Sin embargo, la
banda logró zafarse de la comparación a medida que avanzó su show y finalmente lograron
encantar a un público que permaneció receptivo ante el despliegue de histrionismo de su
vocalista Simone Rossetti. Watch mostró los temas que dan vida a su último registro
"Ghost" con una calidad de ejecución y sonido excelente. En definitiva, la
presentación del grupo fue muy correcta y afortunadamente lograron salvar un día que en
la suma resultó ser el más flojo de todos.
Tercer día
La fase cúlmine del evento paralelo en el Hotel
Araiza partió con la presentación de la banda chilena Akinetón Retard, sexteto
que cultiva un híbrido concepto musical que entremezcla Zeulh Music, rock progresivo y
jazz. La banda aprovechó su visita a Mexicali para lanzar su segundo disco
"Akranania", del cual básicamente fue extraído su repertorio. Tras la
ejecución del primer tema, la ovación no se hizo esperar y Akinetón terminó actuando
con el beneplácito del público que disfrutó de la calidad innegable de la banda y de la
perfecta interpretación de sus integrantes, destacando el trabajo de su guitarrista
Vicente García Huidobro, quien condujo perfectamente el riesgo musical que ofreció la
banda y que se complementó a la perfección con los vientos, saxos, clarinete y flauta.
En algún momento se sugirió una analogía con
Magma, Art Zoyd y Soft Machine. Yo prefiero decir que la banda tiene espíritu propio
impregnado por la figura de John Coltrane y que al unirlo con elementos progresivos
resulta sumamente interesante.
Posteriormente, subió al escenario Cabezas de
Cera, un trío de Ciudad de México, de música tan elaborada y riesgosa como
Akinetón. El grupo, integrado por el hermanos Sotelo, ofreció un show redondo que fue
muy bien recibido por los asistentes. La música de Cabezas de Cera es algo así como un
rock progresivo con tintes crimsonianos, pero con el plus de integrar una infinidad de
estilos musicales. Muy vistosa resultó la ejecución del Stick a cargo de Mauricio
Sotelo, armonías que se complementaron a la perfección con la batería acústica y
electrónica de su Francisco, y el pulcro desempeño de Lunar Sax en el clarinete, sax y
flauta.
La sesión en el Araiza In terminó con un notorio
aplauso para las dos bandas y corroboró la tesis de que la vanguardia progresiva también
puede y debe estar presente en estos festivales.
Mas tarde, el teatro del Estado, el conjunto
Español Omni tuvo su segunda presentación en igual número de intervenciones en
el festival. Su sólida fusión de rock sinfónico, con matices ibéricos, llenos de
percusión -proporcionada por Stefan Junca del grupo estadounidense Azigza- le dio un
cariz extraordinario de originalidad y sólo fue, cuando el conjunto se empeño en parecer
ingles, cuando por momentos resultó tedioso. Los aplausos volvieron al retomar el folk
Andaluz que tanto fue vitoreado y la interpretación de un tema dedicado a la sede del
evento, Mexicali.
El segundo grupo de la noche, los italianos DFA,
llevó su también fusión progresiva, a extremos musicalmente pulcros. Su cohesión
grupal, las individualidades de los virtuosos que lo conforman, se unificaron en un
altísimo nivel de calidad interpretativa. Los temas sobresalientes de Lavori In Corso y
Duty Free Area, se sucedieron en perfecta conjunción, predominando en circunstancias a
las versiones primitivas en estudio de ambos álbums. La fuerza y exactitud para fabricar
su consonancia, recordó a grupos de refinada clase como Natioanl Health, intrincadas
asociaciones de sonido como Gentle Giant, incluyendo sus alegorías medievales e
implicando sus parodias y, hasta el aire pomposo de Caravan, que denotó la afición del
grupo al Canterbury. Todo lo anterior en un marco propio, legado de la gran tradición
musical italiana y sus primordiales exponentes. El cuarteto sin duda se llevó la noche.
Para ultimar la velada, el grupo neo progresivo
inglés Pendragon fue el encargado de cerrar la fiesta. Sin embargo, pese a su gran
experiencia en este tipo de eventos y su vasta longevidad en la escena progresiva, no
fueron suficientes, para que la sala contuviera a sus ocupantes, que en racimos que
crecieron por etapas, abandonaron el recinto musical. Quizás el motivo, es que el
conjunto británico no ha renovado su gastado estilo, demasiado accesible y simple, basado
solamente en interminables y aburridos riffs de guitarra y pirotecnia de teclados, lo cual
surte efectos en momentos, pero cansa al repetirse constantemente. Mal le fue al conjunto
estelar, la noche del viernes.
Clausura
Con un cierre espectacular concluyó la edición
2002 del Baja Prog. Las expectativas quedaron colmadas, en un clima de primera y con
abundante asistencia, un 85 % de la sala el día 8 y más del 100% del cupo en la última
etapa, el día 9, hicieron presagiar que la jornada sería gloriosa. El conjunto
norteamericano Kopekcy con la participación del tecladista escandinavo Par
Lindh tuvo la misión de abrir los fuegos del último día de festival. La mezcolanza
del extraordinario rock sinfónico medieval del sueco y el incendiario estilo sinfónico
de los hermanos Kopecky, gestaron las condiciones para un gran ambiente musical. Se
turnaron interpretando piezas de sus respectivos trabajos, sobresaliendo las piezas del
nórdico, quien hizo vibrar el entarimado con su arsenal análogo con sintetizadores,
hammond y mellotrón. Los norteamericanos lucieron por momentos, pero su nivel esta aun
lejos de la calidad del artista europeo, pero en fin, fue un buen inicio que sentó las
bases para lo mejor de la sesión.
Continuó la tocada, la reunificación del
legendario grupo francés Pulsar, con sus miembros originales a excepción del
bajista. Su elegante ejecución mantuvo hinóptizada a la concurrencia con temas de sus
trabajos clásicos, en especial la interpretación completa de Haloween, su obra maestra,
la que desarrollaron casi por nota. Un placentero trayecto melodioso fue el que se vivió
durante su presentación coronado por la ovación del respetable, un gran acierto
rememorar las glorias del pasado. Sin duda, fue un emotivo reencuentro tras más de dos
décadas de ausencia. La grabación del concierto, según palabras de la gente de Musea
Records, será traspasado a cd y Dvd, para el deleite de todos aquellos que sentimos un
profundo aprecio por la banda.
El momento esperado llegó con el concierto de Il
Balletto Di Bronzo, una de las mejores bandas italianas de todos los tiempos,
productora de una de las obras cardinales del rock progresivo universal YS, aun
compitiendo por el sitio máximo en el vértice de la excelencia musical. Solo su líder y
principal compositor, Gianni Leone concurrió la ceremonia de conmemoración musical de
Ys.
Acompañado de Alessandro Corsi en el bajo y Ricardo
Spilli en batería, dos jóvenes y extraordinarios músicos, Leone confirmó su lugar de
privilegio como uno de los mejores exponentes del teclado. El set estuvo compuesto, por
sencillos de la banda, trabajos solistas de Leone y por supuesto, la ejecución completa y
magistral de Ys. Con Leone y sus teclados como figura central, el espectáculo llevó al
delirio a los asistentes, cuando Leone, además de su virtuosidad musical, se reveló como
un showman de primera clase, jugando con el público, disfrazándose de personajes de sus
canciones, corriendo por los pasillos de la sala repartiendo papelitos y saludando a la
concurrencia que festinaba todas sus ocurrencias demenciales. El momento apoteósico
llegó cuando las luces se ocultaron y una macro pantalla expuso diapositivas de
diferentes momentos de la vida de Leone. Mientras eso sucedía, se escuchaba el inmortal
estribillo inicial en la voz de Leone, y empezaba el desarrollo de Introduzzione de Ys.
Así se sucedió la obra en todas sus etapas, en
algunas con adhesiones fabulosas que refrescaron la tradicional pieza italiana y que Leone
confeccionó con temerarias improvisaciones. El alarido del publico se sucedía con
frecuencia, ahogando por momentos los temas que aun no terminaban. De pie, los asistentes
embrujados por Leone gozaban cada nota, cada movimiento musical proveniente del escenario,
hasta concluir en estridente aplauso en las notas finales de este himno progresivo.
El concierto siguió en el mismo nivel, tras de Ys,
incluso Leone interpretó a capela, Meditazione, una pieza del primer disco de Il Balletto
"Sirio 2222" cuando Leone aun no estaba en el conjunto. Se negó a cantar
"La Tua Casa Comoda, ya que explicó que se grabó cuando el grupo se desintegraba.
Una vez llegado el estruendoso final, salió y toco
tres piezas más de su material en solitario y fue honesto, dijo no tener mas canciones y
solicito al público que escogieran un tema de los ya tocados para repetir. La elegida fue
"Primo Incontro", que de nuevo estremeció a la concurrencia a la que sació con
lo mejor del grupo. Con ello dio por terminado el concierto y el festival. Una cita que
fue inolvidable y que, seguramente, será legendario, ya que de nuevo pone a México en
los primeros sitios como promotor del progresivo mundial.
No resta más que agradecer a los organizadores por
este selecto acontecimiento, sin duda inolvidable, en particular a Alfonso Vidales
de Cast y darle el justo reconocimiento como la cabeza visible en la organización de esta
verdadera "fiesta musical de la ensoñación".