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Para el contemporáneo navegante de Internet, el contacto con las
tecnologías avanzadas es algo cotidiano que rara vez nos estremece y escuchar música en
formato mp3 o WMA a través de nuestra computadora no nos asombra tanto como cuando hace
años descubrimos la extraordinaria calidad sonora de los CDs.
Sin embargo, tiempos hubo en que esto no era siquiera un sueño; tiempos en que tener una
computadora para uso personal era algo descabellado que sólo imaginaba gente como Isaac
Asímov; tiempos en que los discos analógicos de larga duración llenaban los estantes de
las tiendas de discos, compitiendo con los cassettes, también analógicos; tiempos en que
la grabación de un álbum musical era privilegio de músicos que habían firmado con
alguna empresa discográfica más o menos grande.
De esos tiempos ahora lejanos, nos quedan muchos recuerdos que reviven frecuentemente
gracias a las reediciones digitales de cientos de álbumes grabados originalmente con
sistemas analógicos. Pero pocas veces recordamos cómo eran los instrumentos con que
fueron realizadas tantas obras monumentales.
El "teremin", primer sintetizador de la historia, originalmente era una
caja casi cuadrada con una antena, como las de radio de automóvil, que emergía del
centro de la tapa superior de la caja. El ejecutante acercaba sus manos a la antena e
interfería el campo magnético que la antena generaba, creándo un sonido parecido al
silbido de un sintonizador de A.M. La altura de la nota se regulaba alejando o acrecando
las manos a la antena, y la intensidad del sonido se regulaba desplazando las manos hacia
arriba y hacia abajo.
Led Zeppelin lo utilizó como efecto especial en el fragmento central de "Whole lotta
love".
El "melotrón" es un instrumento de teclado que en su interior tiene varias
cintas magnéticas grabadas, una para cada tecla, que reproducen su sonido al oprimir el
teclado. Dependiendo de qué sonidos se hayan grabado en las cintas magnéticas, se
obtiene el sonido final. Debido a la longitud de las cintas, la duración de las notas es
muy limitada, pues las notas largas se interrumpen en cuanto las cintas respectivas llegan
a su extremo final. Como si no bastara, el ejecutante debe esperar a que las cintas se
rebobinen automáticamente antes de oprimir nuevamente las mismas teclas.
Antepasado analógico de los actuales "samplers" cuyos bancos de sonidos son
armados con grabaciones digitales de instrumentos reales, el melotrón fue grabado por
primera vez en la historia por Los Beatles, en su pieza "Strawberry fields
forever". Así mismo, emite los sonidos de cuerdas en "In the court of the
crimson king" de King Crimson.
El "ecoplex", antepasado de los actuales "delays" electrónicos,
era una caja que en su interior tenía un carrete de cinta magnética, una cabeza de
grabación y varias cabezas de reproducción, estas últimas conectadas para amplificarse.
El músico conectaba, por ejemplo, su guitarra en la entrada del ecoplex, ejecutaba una
nota, ésta se grababa en la cinta, la cinta avanzaba y pasaba por las cabezas de
reproducción logrando un efecto de repetición o eco. Modificando la velocidad de la
cinta se graduaba la velocidad de las repeticiones, y ajustando una perilla se graduaba el
volúmen relativo de las cabezas reproductaras para lograr un desvanecimiento o "fade
out" que imprimía cierto realismo al efecto de eco.
Las ejecuciones guitarrísticas de Jimi Hendrix utilizaron varias veces este accesorio y
en "Voodoo Chile" lo llevó a terrenos insospechados.
Antes de la existencia del ecoplex, el eco se lograba mecánicamente en los
estudios de grabación por medio de largas tuberías enrolladas en formas caprichosas. El
músico, casi siempre un cantante, ejecutaba frente a un extremo de la tubería y su
sonido era captado por un micrófono en el otro extremo, mientras otro micrófono captaba
al ejecutante en directo. De esta manera, el sonido que salía de la tubería llegaba al
micrófono respectivo con cierto retraso respecto al micrófono que captaba al músico en
directo.
Otra forma de generar eco, esta vez electromecánica, era el sistema
de "bobina" o "resorte": la señal eléctrica generada
por el instrumento (un micrófono o una guitarra eléctrica, por ejemplo) circulaba
directamente al amplificador y simultáneamente por un grueso resorte cuya resistencia a
la electricidad retrasaba la señal. Tanto la señal directa como la retrasada se
mezclaban al final del circuito.
Ahora tenemos sintetizadores digitales, samplers, delays y un sinnúmero de
efectos que podemos aplicar casi a cualquier instrumento dentro y fuera de nuestra
computadora; pero todos estos recursos son posibles gracias a la experimentación con
aquellos procesadores analógicos que hoy yacen en la prehistoria tecnológica.
Jorge
Alveláis
metrognomo@yahoo.com
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