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Premiata
Fornería Marconi

(13
de julio de 2002, Caracas, Venezuela)
Afortunadamente, los venezolanos amantes del rock progresivo
han podido tener la opción de disfrutar varios conciertos donde se presentaron algunas de
las grandes leyendas del género: Peter Hammill, Rick Wakeman, Yes,
Peter Gabriel, Steve Hackett, Camel, Roger Waters, Fish,
Ian Anderson, Kansas y The Flower Kings. Todos estos eventos han sido
inolvidables, de alta factura, pero en mi opinión y poniendo a un lado mis raices
italianas, ninguno tan emotivo y lleno de tanto júbilo y alegría como el que diera Premiata
Fornería Marconi el pasado sábado 13 de Julio, fue un evento que se mantendrá
fresco tanto en la memoria como en los corazones de los espectadores que tuvieron la
oportunidad de admirar a esta legendaria agrupación italiana, que combina el rock,
influencias clásicas y barrocas, el jazz y el romance de la música popular italiana. La
audiencia quedó sorprendida, nadie se esperaba un concierto tan maravilloso, todo el
público era un mar de sonrisas al terminar el evento, porque de eso se trata la música
de PFM, es amor y devoción por la vida. Todo la noche fue una inyección de
alegría, energía positiva, carisma, feeling, romance, estética, humor y virtuosismo.
Fue increíble ver como la banda mantiene su vitalidad, podrán estar avanzados en edad,
pero el espíritu lo mantienen intacto, muchas personas soñaban con ver a la Premiata de
los años 70 y sólo esperaban un buen concierto, más nunca pensaron que iban a
presenciar una actuación cercana a las que solían dar en los 70 y 80, mucho más
enérgica y con más fuerza que la plasmada en su último álbum en vivo
www.pfmpfm.it il best.

La Premiata desplegó durante toda la noche un manejo bien
dinámico de las atmósferas y las emociones que logró mantener cautivada a la audiencia
de principio a fin. Hicieron que la gente sintiera alegría, pero repentinamente había
había melancolía, luego humor, luego romance y así sucesivamente, logrando completar un
viaje por las emociones transitando por el camino de la música de la banda. Además fue
grato apreciar como se divertía la banda mientras tocaban, no importa que llevasen más
de 30 años tocando, ellos siguen gozando con lo que hacen. Pude constatar también un
compañerismo y un trabajo en equipo que no había visto tan acentuado en otros grupos que
han tocado en Venezuela. Otra cosa que me llamó la atención fue el dominio de la escena
que tienen todos los miembros de la banda, normalmente siempre hay un músico que se
encarga de interactuar con el público (casi siempre es el cantante), pero en este caso
todos lograron ser muy buenos anfitriones, comenzando con Franz Di Ciocco,
uno de los mejores frontaman que he tenido el placer de ver, fue realmente grato verlo con
los bolsillos de su pantalón llenos de baquetas, saltar de un lado al otro desplegando
toda su energía, acercándose a cada rato a la batería para golpear los platillos
(cuando le tocaba cantar), luciendo sus dotes de actor (ha actuado en diversas películas
italianas) y añadiendo elementos teatrales al show, haciendo gestos de mimo, moviéndose
como un divo de Broadway o dibujando delicadas siluetas en los momentos románticos. Bien
podía no moverse y sólo con los gestos de su cara expresaba más que mil movimientos y
palabras juntos y ni hablar de su extraordinaria habilidad para interactuar con el
público. Franco Mussida fue todo un caballero, amable, receptivo y caluroso al
hablarle al público, bastaba con que abriera la boca y ya tenía la atención captada. Patrick
Djivas y Flavio Premoli fueron los más serios, pero aún así lo
suficientemente expresivos para captar las miradas cada vez que les tocaba protagonizar.
Hasta los dos músicos invitados llamaron la atención, Lucio Fabbri (violín,
teclados y guitarra) y Pietro Monterisi (batería y percusión), mostrándose
siempre joviales, sumamente educados, amables y alegres. El recital comenzó con la voz de
Flavio Premoli entonando La carrozza di Hans, sacando los
primeros gritos de admiración del público que pronto se pondría en movimiento gracias a
su alegré ritmo, liderado por la guitarra de Mussida, quien tomaría el micrófono
para terminar de cantar el tema. Luego vendría Penninsula, cargada de
pasajes barrocos llenos de estética y los cambios de tiempo característicos del género,
donde mientras Mussida, Djivas y Premoli dibujaban acordes, Franz Di
Ciocco con la lengua afuera gozaba cada golpe que repartía a su batería. Vendría el
primer momento en que Di Ciocco se levantaba de la batería para venir a cantar,
dejando el instrumento a cargo del invitado Pietro Monterisi (quien ha tocado con Glenn
Hughes y el ex Black Sabbat Toni Martin), comenzando con Out
of the Roundabout, haciendo gala de su carismática y cautivante voz, pero es en
Dove...Quando donde luciría al máximo sus cualidades vocales
acompañadas por la delicadeza y sensibilidad del piano de Premoli, pudieron
observarse muchas personas a punto de llorar durante la interpretación de este tema lleno
de romance. Otros momentos llenos de emotividad se presentaron con Il
Banchetto, con la alegría que lo identifica, haciendo que el público la
coreara y acompañara con sus palmas y cuando Franco Mussida tomará su guitarra
acústica para interpretar Dolcissima Maria (uno de los temas más
solicitados por el público), con la delicadeza y la elegancia que lo caracteriza.

En Maestro Della Voce Patrick Djivas
subrayaba lo que venía haciendo durante toda la noche: tocar el bajo con gran maestría y
poniendo de manifiesto sus raíces del jazz. Luego tocarían un tema cuyo nombre no
identifico que parecía sacado de un musical de Broadway protagonizado por Di Ciocco,
lleno de excelentes arreglos y un extraordinario juego de luces. Lástima de su última
producción en estudio Serendipity sólo tocaran La
Revolucione. Para interpretar Mr. 9 tll 5 y Altaloma,
Di Ciocco se volvería a sentar en su batería, dejando la voz a cargo de Premolí
(sigue cantando bien) que seguía deleitando con sus teclados y Lucio Fabbri
arropaba a la gente con las melodías de su violín. En estos dos temas la guitarra de Mussida
tuvo un rol preponderante derrochando virtuosismo, feeling y mostrando su versatilidad. En
Impressioni di Settembre, Flavio Premoli hizo que el público
flotara con las atmósferas creadas por las notas emitidas de su Moog. Los solos de
diversos instrumentos estuvieron presentes, igual que siempre estuvieron allí como
eslabones del show y no como un hecho obligado para que el músico haga simple gala de su
destreza. El solo de guitarra acústica de Mussida fue digno de un gran maestro,
lleno de la riqueza de la música clásica, el encanto del jazz mediterráneo y con mucha
creatividad, pero el de piano eléctrico de Flavio Premoli no se quedó atrás,
hizo que la gente flotara, demostrando toda su destreza y sensibilidad. Franz Di Ciocco
a ratos regalaba pequeñas descargas con la batería que emocionaban a la audiencia, pero
si de emoción vamos a hablar nada como el solo de violín eléctrico a cargo de Lucio
Fabbri interpretando la overtura de Guillermo Tell, que de paso trajo los
recuerdos del virtuoso ex violinista de la banda Mauro Pagani. Poco después
y para cerrar el concierto vendría EFesta con su ritmo lleno de
júbilo, levantando al público de sus asientos y donde Promoli volvería a haría
sonar por última vez su Moog a todo dar marcando la pauta. He escrito todo lo que he
escrito y tadavía siento que no he podido expresar lo que me hizo sentir la música de PFM,
el show lamentablemente terminó y no cantaron Chocolate Kings
(jejejejeje), pero una inyección de vitalidad recibimos todos los que pudimos ver a estos
grandes maestros y queda lo que siempre queda luego de escuchar su música: amor por la
vida, ganas de vivir aún más la vida!!!!!! De verdad que esta banda es uno de los más
grandes regalos que la música nos haya podido dar en toda su historia. Muchas gracias a
la ACIC por haber traído a otra extraordinaria agrupación, se anotaron otro punto
positivo en la historia de los eventos en Venezuela, las más sinceras felicitaciones para
todo el equipo organizador.
Roberto Palmitesta
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