En la memoria de muchos de nosotros
permanece absolutamente imborrable, el recuerdo de los mejores momentos del progresivo
Ibérico, protagonizado por un numero de bandas, de las cuales algunas incluso en nuestros
días, siguen cosechando trabajos discográficos y llegando a los más fieles del genero.
En cambio otras, nos han dejado sus fieles testimonios y han hecho que sus nombres
quedasen escritos con letras de oro dentro de la historia del progresivo español.
Conservo dentro de mi memoria una gran curiosidad, un
recuerdo entre los más grandes de los recuerdos. Un verdadero y curioso hecho
protagonizado por Mr. Osamu Rai, quien cuando invitaba a sus colegas a tomar el té a su
casa de Tokio, no tardaba en mostrarles lleno de emoción su impresionante colección de
discos de rock progresivo, de todos los puntos del planeta, épocas y estilos, entre los
que se encontraban discos de bandas españolas, que hoy por hoy son autenticas piezas de
coleccionista.
Ocurría prácticamente lo mismo a miles de kilómetros
de allí, concretamente en el estado de Utah (USA), donde Paul Voron rodeado de melómanos
exhibía más de 3000 LPs adquiridos en diversos puntos del mundo, y entre los que
figuraban discos de Borne, Cai o Mezquita entre otros muchos grupos
españoles.
En cualquier caso la historia del progresivo español
se remonta a los pretéritos y grises tiempos de la España de los primeros y mediados
años 70, y también puedo llegar a citar la recta final de los 60, donde una buena serie
de grandes músicos de los cuales algunos fueron los grandes protagonistas del genero
progresivo de la época incluso de nuestros días, mientras que otros no contaron con la
misma suerte y quedaron hundidos definitivamente en las profundidades del olvido.
Pero lee esto con mucha atención. Aquí en España,
llegamos a contar con una formación denominada Genesis, sí, tal cual, y
vampirescas y nefastas majestades del museo del horror creativo, de la atmósfera de la
hipocresía y amantes de danzar con horteras de la vanguardia del modernismo como Luis
Cobos (quien siempre anduvo más perdido que una aguja en un pajar), Pablo, pablíto,
pablete Abraira (del que Dios nos salva), cuentan con su propio pasado progresivo,
y no sigo citando más personajes, por miedo a que el ordenador pueda bloquearse para
siempre.
Pero hagamos memoria y recordemos la época dorada del
genero que nos ocupa. Posiblemente para todos nosotros, la década de los 70 fuese la más
positiva y donde en su segunda mitad el progresivo Ibérico y por circunstancias
políticas, desfasaba del resto del mundo en cinco años. Pero lo cierto es que durante la
segunda parte de los 70, numerosas bandas españolas grababan sus obras, actuaban por toda
la península, y lo más importante, contaban con el apoyo de las discográficas y de los
medios de comunicación. Cuando el Punk y la New Wave venían presionando fuerte desde
Europa, el progresivo comenzaba a bucear en su época más oscura.
El sinfonismo español siempre se ha caracterizado por
la masiva influencia de otros géneros y vertientes musicales, que afortunadamente le han
dado su propio sello distintivo, lo que lo diferencia notablemente del cosechado en el
resto del mundo.
Podemos citar la riqueza y efervescencia del progresivo
catalán, tildado de acertadas pinceladas sónicas orientadas hacia el Jazz-Rock y la
Fusión, el cual fue representado por musculosos proyectos como Abedul, Borne,
Secta Sónica, Gotic o incluso los geniales Iceberg.
Esta mucho más que claro que en nuestra fonética
particular y como una de las grandes joyas de nuestra propia colección, figura el primer
álbum de la grandísima banda catalana Iceberg, su primera entrega discográfica
llamada "Tutankhamon" y firmada por "Max" Joaquín Sunyer
(guitarras), Angel Riva (saxo y voces), Primitiu Sancho "Primi" (saxo
y voces), Jordi Colomer (batería y percusiones) y el gran genio, uno de los
tecladistas más reconocidos de todos los tiempos, el formidable Joseph Mas
"Kitflus" , completando la formación.
Un álbum que definía a la perfección las
presentaciones del quinteto, con un gran poder de ejecución instrumental y cierta
aproximación al jazz, "Tutnakhamon" fue grabado del 5 al 15 de Mayo de
1975, en los estudios Kirios de Madrid.
Y tal vez menos compleja pero más personalizada pudo
ser la vertiente andaluza del progresivo, manifestada en Alameda, Cai, Guadalquivir,
Goma, Imán, Medina Azahara, o Mezquita entre otros fenómenos.
El primer trabajo de los gaditanos Cai, hoy por
hoy autentica pieza de coleccionista, fue publicado en 1979, y actualmente son muy pocos
los privilegiados que cuenten con "Más Allá de Nuestras Mentes Diminutas",
titulo que recibía esta tremebunda obra, de patrón claramente progresivo, donde los
ritmos aflamencados también ocupan espacio a lo largo de todo el disco.
Alameda desde su primera obra, donde el
flamenco, la Bossa Nova y fundamentalmente el estilo personal del quinteto configuraban
uno de los mosaicos más atractivos de la vertiente sureña de nuestro progresivo. Las
diferencias en cuanto al sonido de Triana respectan, no eran muchas. En cualquier
caso, siempre reconoceremos a Alameda, como uno de los grandes profetas de su
propia tierra.
Imán desde Sevilla y formados por Iñaki
Egaña (bajo y voz, y con una sobresaliente y reputada trayectoria a sus espaldas), Manuel
Rodríguez (guitarras), Marcos Montero (teclados) y Kiko Guerrero (batería).
"Califato Independiente" fue la
primera carta de presentación de los sevillanos, disco publicado en 1978 y donde las
culturas sureñas mezcladas con un brillante abanico de flamenco adornado de Mellotron,
reforzado de la solidez rítmica que siempre ha caracterizado las dos publicaciones
discográficas del grupo. Un trabajo recomendadísimo al que actualmente puede acceder
cualquiera gracias a la reedición de los dos álbumes del proyecto Imán. Además
su segunda entrega llamada "Camino del Águila", ha cumplido 20 años en
el pasado año 2000.
El sonido más urbano y cercano al hard, fue
protagonizado por los representantes madrileños, Asfalto y Ñu, son dos
claros ejemplos de lo cosechado durante los años del nacimiento denominado como La
Movida Madrileña.
Pero hasta llegar aquí, hubo un antes protagonizado
por una serie de elementos, cuyo paso por la armada del progresivo madrileño, no fue del
todo reconocida. Y es que me estoy refiriendo a los años 70, 71 y posteriores, donde
bandas como Agamenon, Cerebrum, Alacrán o Conexión (con Luis
Cobos) entre otros, dejaron sus propias referencias en trabajos como "Todos
Ríen de Mí" de Agamenon, los dos gloriosos, ácidos y psico-progresivos
singles registrados por Cerebrum, o los más conocidos Araxes II, con un
concepto mucho más definido y estructurado del progresivo. Pero lo creas o no, el único
justificante que llegó a quedar de su buen hacer fueron tan solo tres temas. Y hoy en
día tan solo alguien que en aquellos días estuviese al corriente de la banda, podrá
seguir disfrutando de tan pretérito y curioso documento.
Hagamos también memoria para los vallecanos Union
Pasific, formados nada menos que en 1971.
Y así van transcurriendo los años, hasta llegar a la
segunda era de los 70 dentro del panorama madrileño, surge una evolución dentro del
ámbito musical, y surgen nuevos valores camino de uno de los movimientos culturales de
mayor reconocimiento en España.
Absolutamente grande fue el primer álbum de los
madrileños Ñu, dirigidos por José Carlos Molina, y su provocativa visión
y rebeldía ante el sistema y sus protagonistas. También fueron muchos los que vieron en
la banda del veterano trovador de ciudad, una clara influencia de Jethro Tull,
fundamentalmente en el estilo y ejecución del propio Molina, a la hora de tocar la
flauta traversa.
"Cuentos de Ayer y de Hoy" se publicó
en 1978, y con la presencia de músicos de elite como Enrique Ballesteros (uno de
los bateristas más solicitados durante los 70 y buena parte de los 80) entre otros.
Los seis cortes del disco no tienen desperdicio alguno,
temas como "Preparan", "Cuentos de Ayer y de Hoy" o
incluso "Paraíso de Flautas" muestran una clara influencia tentada por
el barroco, bien conjugada con el buen hacer creativo e instrumental de la formación al
completo.
Han pasado 22 años desde la aparición del primer LP
de Ñu y la historia de la banda ha sido prolongada hasta nuestros días, han
seguido cosechando grandes discos pero a decir verdad su sonido se ha endurecido de manera
notable en las últimas décadas aproximándose al Heavy y asegurando su permanencia hasta
llegar a lo que es la edición de su último disco, donde repasan en una colección no del
todo acertada en cuanto a los temas, su larga historia.
En cambio bandas como Galadriel son entre otras,
historia reciente del progresivo madrileño, aunque tal vez sus influencias tengan
facturas internacionales y abarquen desde el sonido neo-progresivo de fenómenos como los
británicos Pendragon, Shadowland o de patrón más clásico como Yes
o Genesis, su sonido es un cúmulo de mágicas sensaciones e ilimitados horizontes
donde crecen espirales de libertad como bien demuestran a lo largo de su colosal trabajo "Mindscapes",
aparecido en 1997. Con más de 15 años de vida, son uno de los grupos más elegantes del
sello francés Musea.
Desde el norte, el progresivo ha contado con un buen
número de representantes, incluso en la actualidad algunas formaciones con tablas a sus
espaldas como puedan ser los gallegos In Nomine (los cuales después de muchos
años en el anonimato han publicado hace algunos meses su primer CD), siguen en la brecha.
Los cantabros Bloque, fueron el ejemplo a seguir
y la clara influencia de otros proyectos que bañaron sus discos con una descarada
influencia del sonido más puro de una formación cargada de verdaderos profetas del arte,
la vida enfocada desde su propio y crudo punto de vista, el amor y el grito más
contundente dirigido hacia la libertad. Ellos son sin duda alguna la esencia y la apuesta
más firme a la inexistencia de barreras y a la ilimitación del poder provocado por la
imaginación. Su última entrega grabada en directo cuenta con casi dos años de vida, y
hasta el momento sigue siendo su publicación más reciente.
Pero sus paisanos Ibio, tal vez poco
reconocidos, fueron la clara influencia de los asturianos Asturcon, que nos dejaron
en 1980 un formidable trabajo cantado en bable al igual que otras bandas del principado
como Cuelebre o Rebodixu (nada que ver esta última con el popular baile),
de las cuales ya no queda ningún resto y su material publicado, es probable que este en
la única disposición de sus integrantes.
Siguiendo nuestro recorrido por tierras norteñas,
podemos hacer alusión al progresivo vasco, influenciado por la música popular, el folk,
instrumentación de tendencia acústica y predominio de voces femeninas en muchos de los
casos, pero en su aspecto más progresivo, más sinfónico gozó de bandas tan impactantes
como Sakre, que en 1978 dieron su fruto llamado "Bizitako Gauzak",
una obra conceptual y de definidísimo patrón sinfónico, donde los teclados y las
guitarras jugaron un papel definitivo. Otras grandes formaciones como Embor, Koska
o Ganbara, obtuvieron su justo y merecido reconocimiento, así como también han
podido darse a conocer más extensamente gracias a las reediciones de sus trabajos
discográficos.
Por cantidad de grupos, es muy posible que el País
Vasco se llevase la palma. Desde Itoiz una de las más sólidas formaciones al
bilbaíno Iñaki Egaña o Iñaki, procedente de Los Buenos, Alacrán,
Imán y Zen cuenta con un excelente disco titulado "Karma".
Un álbum de tesitura progresiva con toques de blues y hard, y una pieza a la vez, fácil
de adquirir en nuestros días.
Desde los primeros años 80 la evolución del
progresivo nacional ha sido mucho más que notable, y hasta llegar a nuestros días han
surgido un grandísimo número de grupos, que hoy en día son los grandes representantes
del genero. Otras de las viejas formaciones que habéis leído en estas paginas, siguen
editando trabajos discográficos, aunque ahora, la repercusión de los mismos sea muy
diferente a la de hace más de 20 años.
En la actualidad del progresivo Ibérico, podemos citar
nombres como los de: Galadriel, Xiquis, Max Corbacho, Kotebel,
In Nomine, Oz, entre otros muchos como Altair, el magistral proyecto
del gran percusionista Alfredo G. Arcusa, con dos grandiosos trabajos publicados.
La banda Altair, en la actualidad ha editado su
segundo trabajo, después de un largo periodo de silencio abarcado entre 1989 y el año
2000.
"Fantasías y Danzas", son de nuevo
nueve piezas de carácter instrumental, que nos revelan la progresión lógica y certera,
tras lo que fue la publicación de su primer disco grabado durante 1989.
La elaboración del sonido del proyecto y su propia
música, siguen manteniendo una conexión directa con los parámetros del progresivo,
teniendo en cuenta una identificación con firma propia, sin perder en ningún momento la
identidad de Altair.
Son sin duda alguna, una de las formaciones más
interesantes de la actualidad del progresivo nacional. Así como también hay que tener en
cuenta otros grandes nombres como Difícil Equilibrio, Salamandra, la
genialidad de guitarristas como Alain Piñeiro, el alumno más aventajado de Robert
Fripp, o del gallego José Luis Prieto, creador de grandes mosaicos de fusión
adornados con una personalidad creativa fuera de lo común, pasando incluso por la
absorbente elegancia creada por las sugerentes composiciones de Barrock.
De esta forma cerramos un capítulo que nos gustaría
haber podido ampliar mucho más, pero el resto de contenidos del Fanzine no nos permite
poder dedicar más páginas al apartado nacional del que tan solo espero, que os haya
mantenido entretenidos y al menos, durante unos minutos recuerdes los emotivos y
pretéritos tiempos de gloria, de la historia de nuestro progresivo y de quienes la
hicieron posible.