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Sin dudas, Ulver es uno de
los grupos más desconcertantes que tiene la actual escena metálica de noruega. Cuando la
música extrema logró cierto crédito apartir de la incorporación de elementos
folclóricos ellos representaron un importante concepto de la mitología nórdica: la
licantropía, propiedad de transformarse en lobo. Lo desarrollaron con plenitud en sus
primeros tres trabajos serios: "Bergtatt- et Eeventyr i 5 capitler" y
"Kvelsfanger" editados por Head not found en 1995 y 1996 respectivamente; y,
luego de ser fichados por Century Black, "Nattens madrigal" en 1997.
Cuando agotaron aquel concepto, intentanron posicionarse una vez más en el metal de
vanguardia. Para ello se tomaron dos años entre redefiniciones y composición hasta
encontrar un territorio necesariamente distinto y de fértilidad en ideas. Podríamos
decirlo así: "invocando" a un poeta llamado William Blake e inspirados en su
relato "Marriege of heaven and hell" editan su cuarto trabajo titulado como la
obra de aquel escritor ingles.
He aqui una brevísima descripción de sus obras y una torpe interpretación de, cuanto
mucho, lo más evidente que alcanzo a notar en ellas.

Como ya dije, 1995 fue el
año de edición de "Bergttat" (que significa algo entre atrapado y embrujado).
Produjeron entonces un disco áspero, texturado con partes acústicas y arreglos vocales
vinkingos. Hallaremos en él, intermitentes destellos de rústicas armonías en el marco
de un inspirado metal oscuro y bestial; con una ejecución precisa y vertiginosa
destacandose un baterista implacable: Aiwarikiar.
Cinco grandiosas canciones forjan este primer aspecto del concepto Ulver. Cinco excitantes
capítulos de una trama cuyo relato responde al formato de los cuentos populares de la
tradición nórdica, en tempo de un black metal atmosférico verdaderamente impresionante.
Lei por alli que trata de una señorita que al perderse en el bosque es apresada por unos
elfos o trolls, quienes la obligan a vivir bajo penumbras en el interior de las montañas.
Considero "Capitel l: I troldskog farenvild" (provablemente: "Capítulo 1:
Perdido en el bosque oscuro") la pieza más inspirada. La melodía vocal
personificada por Garm es sencillamente brillante, transmite una tristeza impresionante y
lo destaca como un vocalista multifacético que no necesita gruñir todo el tiempo para
acomodarse en la escena, por otro lado el tandem Skoll-Haavard le imprimen a la base una
armonización tan agresiva como extraña.
Observo entonces el majestuoso andar del lobo, cuando corre a su presa, la alcanza, y con
su fuerza animal la desgarra para alimentarse. Su figura crece en mí y me cautiva hasta
hacerme temer lo peor: que me vea y se pierda entonces ese momento mágico. Me deslumbra y
maravilla la posibilidad de ser como él, tan elemental, tan animal... creo que en algun
punto lo soy, en algun rincón de mí alma, algo me hermana con él. Pero el lobo no lo
sabe y cuando me vé, se aleja sin mayor interes Nada puedo hacer, para él sigo siendo un
torpe y ruidoso humano. Entonces mi maldición se pierde en el viento y descuento tener
otra oportunidad... Aunque algo ha sucedido. Algo ha cambiado en mí, no sé muy bien
qué, pero ya no soy el mismo.

"Kveldsfanger"
("Canciones del crepúsculo"), se centra en otra perspectiva: la del humano.
Eliminan las vocalizaciones feroces y la distorción en los instrumentos. Se liberan unos
espirituals sencillamente brillantes, miles de imágenes en música dan testimonio de
brechas culturales. El noruego con su sonido tan extraño nos redescubre aquellos duros
ritmos lingüísticos. Por momentos la atmósfera minimalista se condenza hasta aplastar
los sentidos, un cello muy firme completa el cuadro de este paisaje que genera melancolía
de algo jamás visto. Desde la apertura con "Ostenfor og bestenfor
maane"(aproximadamente: "al este la luz del sol y al oeste la luz de la
luna") hasta el majestuoso final con "Ulvsblakk" (algo asi como:
"lobos grises") recrean el excelente folklore noruego con profunda inspiración.
Me resulta imposible destacar una pieza por sobre otra, pienso que es otro plato lleno de
secretos si me permitieran la metáfora. Trece piezas donde abundan armonías oscuras y
donde el gusto por lo acústico es protagonista.
Lamento no tener las fuerzas
necesarias para destrozar a quienes aplastaron la mejor parte de esta cultura. Mis
plegarias a sus dioses no son atendidas, ellos al ser desplazados y olvidados se volvieron
malhumorados y prefieren a los ateos, esos cabezas huecas niegan lo evidente de sus
poderes y les ahorran cualquier trabajo. Tal vez, sí yo fuera un lobo, podría mirarlos
con desinteres y sumarme al banquete de los dioses paganos, en el peor de los casos
destrozarles el cuello con toda la fuerza de mis garras y dientes. Estúpidos y asesinos
cristianos, ya tendrán lo suyo... aunque por ahora es solo un deseo: el de ser lobo.
En "Nattens Madrigall..." ("Madrigal
nocturno") se completa el concepto. Lo que obedecia a cambios de perspectiva es ahora
la aparición de aquella primer impronta. La huella dejó un hueco y ese hueco es llenado
con aquel deseo...
Qué dificil sería valorar en su justa medida este tan vapuleado trabajo, me inclino
(¿por naturaleza?) hacia el otro extremo, lo considero indispensable para comprender y
completar la trilogía. Y todo esto apesar incluso de mís propios gustos personales (abre
rozado la objetividad...? bueno, no lo creo)
Fuera de este contexto, se trata de un disco absolutamente extremo, del más puro,
crudelísimo y primitivo black metal, en la vena del mejor Darkthrone o Gorgoroth.
Intensionalmente bruto e inteligente. Las canciones representan la relación del lobo con:
el miedo, el demonio, el odio, el hombre, la luna, la pasión, el destino y la noche
respectivamente y en ese orden. El resultado es sencillamente demoledor y triste ya que el
concepto quedó agotado.
Por fin he sido escuchado
por los dioses, al fin podré desarrollar mi instinto animal. Poco a poco las palabras dan
lugar a gruñidos y cuando canto, solo aullidos innundan los bosques. Auuhh, auuhhargg,
grruuuohh...

Algunos sostienen, luego
de haber escuchado su cuarto trabajo, que los Ulver han perdido la cabeza (de acuerdo, soy
yo mismo quien lo sostiene) ...no soy de la misma idea, de todos modos, supongo que estos
muchachos tienen nobles motivos para invocar a un escritor maldito. Yo por si las dudas
llevo una pata de conejo atada en el huevo izquierdo y me considero (estupidamente por
cierto...) a salvo de la maldición.
Si solian ser una
excéntrica banda de la escena de black metal noruego, a esta altura están tan (pero tan)
lejos del centro que es imposible encontrar elemento alguno que los conecte al metal
(bueno, está bien, tal vez su pasado...). Pero si notamos que se mantienen en las
penumbras del arte, que aman las sombras y lo oculto que ellas señalan, creo que al fin
estará justificado el que no cambiaran su nombre.
Desconciertan con la misma facilidad con que saltan de un lugar a otro en las etiquetas de
momento. Ellos se sienten comodos (al menos por ahora...) con la idea de Avantgarde, sea
lo que fuere tal corriente creativa (y si acaso fuera eso) tengo por seguro que no pasaran
inadvertidos por mucho tiempo más, ahora serán definitivamente ignorados. Buenisimo,
así las cosas, me gustan las bandas arriesgadas, esas a las que les importa un comino las
normas, las antinormas (sus hermanas gemelas) y las poses modernas o antiguas, esas bandas
son las mejores candidatas al culto.
Y del disco qué te puedo decir...en principio, que consta de dos placa y que tiene una
estructura a la que es muy dificil adaptarse (más aun si como yo no has leído el libro)
incluso tratando de seguir el sobrio booklet, un esfuerzo extra pero en algún punto se
hará indispensable, lo hacen bien dificil, nueve partes que contienen veintiseis placas
en diecinueve tracks... o sea, un bolonqui.
En cuanto al contenido...las cosas se complican aun más, las palabras claves serían:
moderno e inteligente y la frase: "un nuevo desafío para mis prejuicios...",
tiene ese tipo de sonidos que yo pensaba que odiaba, ritmos dance, jungle, loops por todos
lados, diferentes efectos en algunas voces, un uso inteligente del paneo stereo, en fin...
la tecnología al servicio de las sombras dió muy buenos resultados.
El laburo de voces de Trickster G (Garm) es fabuloso, las frases que intercala
con "her" Stine Grytoyr logran que el relato te envuelva en su atmósfera. Las
bases techno-rítmicas de Hellhammer y Skoll nos insinuan una
invitación al baile hasta que descubren su histrionismo, pero dudo que nos engañen, nada
de lo que proponen es apropiado para
la disco.
Es el disco ideal para quienes buscan sonidos nuevos y tienen hambre de asombros. No
les será facil, pero vale la pena pegarles al menos diez o quince oidas.
Diego Carrere
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