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DOM F. SCAB

 

"Me gusta pensar que mi música pueda de alguna manera hacer soñar a quien la escucha"

Por Sergio Vilar

¿Cuáles fueron tus inicios en la música?
Empecé a tocar el piano a los diez años de edad, aunque en esa época lo único que hacía era repetir escalas una y otra vez. Los sintetizadores vinieron mucho más tarde. Fue un auténtico flechazo, todo un descubrimiento. Fue entonces cuando verdaderamente empecé a pensar en componer música. Mi primer sintetizador fue un Korg Mono/Poly monofónico con el que aprendí los fundamentos de la síntesis. Y después todo lo demás.

En aquellos tiempos, ¿cuáles fueron tus tempranas influencias?
El primer impacto musical serio que tuve fue descubrir grupos como Yes, King Crimson o Genesis. Por aquel entonces estaba enganchado al rock sinfónico. Precisamente por el uso que esos grupos daban a los sintetizadores, empecé a investigar y a descubrir otros géneros que usaban este instrumento como elemento principal. Así, entré en un nuevo universo musical fascinante, donde la combinación de sonidos era tan importante como la propia combinación entre las notas. Tangerine Dream, Schulze, Vangelis... todos ellos me sedujeron por esa especial capacidad de crear sensaciones sonoras tan particulares.

¿Cómo describirías tu propuesta?
Me gusta reivindicar la expresión "Música electrónica", así, a secas... Porque en los últimos años se ha producido una confusión tremenda sobre lo que es y representa este genero. Ahora, cualquier chico joven cree que la M.E. es la música que se baila en la discoteca. Pero creo que la auténtica M.E. es la que hace pensar y soñar, es la que puede escucharse en la intimidad, a oscuras...En realidad, mi música la podría definir como música instrumental contemporánea realizada con sintetizadores básicamente.

Dom, ¿en que contexto se produjo la transición entre la experimentación electrónica y las formas convencionales de hacer música?
Como te decía antes, el hecho de descubrir estas nuevas sonoridades, me hizo pensar que aquello era lo que yo quería hacer. Claro, al principio, cuando eres joven y sin dinero, hay una especie de frustración, porque la tecnología musical era tremendamente cara entonces y con pocos medios cuesta más obtener un resultado interesante.

¿Qué persigues a través de la música cómo forma de expresión?
Primeramente disfrutar con ella. Esto es lo más importante. Y si consigo que los demás también lo hagan entonces no puedo pedir más. Cuando alguien me escribe felicitándome por haber pasado un rato agradable escuchando alguno de mis discos ya me siento pagado. Me gusta pensar que mi música pueda de alguna manera hacer soñar a quien la escucha e intento que existan suficientes elementos en la composición y en los arreglos para que no haya tiempo de aburrirse. Cada uno la interpreta de manera distinta y muchas veces de manera muy diferente a como yo mismo la siento. Lo importante es que esas sensaciones sean perdurables en el tiempo, que puedas ocupar una pequeña parcela de memoria de quien lo escucha.

¿Cómo dirías que evolucionó tu sonido entre “Binary Secrets”, “Annalogical Confessions” y “Facta”?
Es posible que haya evolucionado, aunque no es algo premeditado. No me planteo esa evolución porque pienso que si la hay, ésta debe aparecer de manera espontánea. Cada vez soy más impermeable a los comentarios externos. He aprendido a filtrar toda la información y las opiniones que los demás me transmiten respecto de mi música. Respeto cualquier comentario, pero no me obsesiona.

¿Tienes interés en otros tipos de música? ¿Has trabajado con otros estilos?
Si, por supuesto. Me interesa cualquier expresión musical que sea capaz de conmoverme. Ahora estoy desarrollando un proyecto junto a otro compositor español, Odracir Lavid, para fusionar nuestra música con una orquesta de cámara. Para ello, estamos trabajando codo a codo con Iulien Gogu, que es un director y arreglista moldavo que vive en Barcelona y ha conectado totalmente con nuestra manera de entender la música. Está haciendo un trabajo increíble y espero que pronto podamos estrenar esta obra, que tiene por título "Las lágrimas de la Tierra". El proyecto en cuestión está bastante alejado de mi propio estilo, porque incorpora elementos de jazz, de ritmos étnicos tradicionales, etc. Y hemos incorporado excelentes músicos para  los conciertos, como el percusionista Chandra Naraine, o la cantante Françoise Arend.

¿Cuáles son las experiencias musicales más interesantes que has escuchado últimamente?
Últimamente escucho muy poca música. Dispongo de poco tiempo y lo que menos me apetece es una sobredosis de masaje auditivo. Prefiero dedicarlo a otras actividades. Pero de vez en cuando si que escucho algo, cuando algún colega me envía sus últimos trabajos sobretodo.

¿Observas un crecimiento significativo de la escena experimental española?
Es posible, sí. Eso me dicen los que están más enterados que yo. Aunque creo que estamos a años luz de otros países, no por potencial creativo sino por el escaso apoyo mediático que hay en España. Salvo honrosas excepciones, los medios de comunicación españoles han ignorado por completo este género y han provocado la confusión entre la gente joven, potenciando los usos más banales del sintetizador en la música. Pero es bien cierto que existen muchos grupos e interpretes claramente desmarcados de las modas, que luchan día a día por hacerse un hueco. A propósito, me gustaría comentar que se está preparando un festival en Barcelona (Insolit Music Festival) para el próximo verano, donde podremos ver a muchos de estos intérpretes.

¿Y en el resto de Europa cómo es la situación actual?
Creo que en determinados países, como Alemania y Holanda, la escena musical está mucho más viva. Se hacen muchos festivales y conciertos, hay discográficas especializadas y hay muchos fans conectados entre sí a través de foros, reuniones periódicas, etc. En cierta medida siento un poco de envidia de esta situación.

¿Cuál es tu opinión acerca de la obra de creadores como John Lakveet, Robert Rich, Richard Pinhas o Max Corbacho? ¿Qué aspectos destacarías de su trabajo?
Mea culpa! de Richard Pinhas no he tenido ocasión de escuchar nada. Lo apunto en mi agenda. De los demás que mencionas, sí, especialmente de John Lakveet, que aparte de haber colaborado juntos en varios proyectos somos amigos desde hace muchos años. Son todos unos excelentes compositores, que han sabido desarrollar un lenguaje musical propio.

¿Puedes vivir de la música? ¿Cuál es tu actividad fuera de ella?
¡Malvivo de la Música! Aunque nunca he priorizado el hecho de ganar dinero con esta actividad, ya que de entrada para mi es un placer. He tenido que llevar a cabo algunos trabajos de sesión, muy alejados de mi trabajo como artista, pero que me han ayudado a construir mi estudio. Al margen de las actividades propiamente musicales, soy socio de una empresa dedicada al hosting.

¿Qué equipos e instrumental utilizas habitualmente para componer?
Uso una combinación de sintetizadores digitales y analógicos. No estoy muy a la última en cuanto a tecnología, lo reconozco, pero no es algo que me preocupe demasiado. Con el tiempo he podido configurar un estudio que satisface plenamente mis necesidades. Es importante sentirse cómodo con el instrumental del que se dispone, y creo que no necesito nada más. Para los que puedan estar interesados citaré algunos instrumentos: JD800, JP8000, k2000, CS80, Odyssey, Matrix1000, TX816... Mezclo en digital, aunque utilizo también tecnología analógica en el tratamiento de las reverberaciones, para conseguir una mayor calidez.

Dom, a nivel artístico, ¿cuál es la meta a alcanzar?
Seguir aprendiendo y perfeccionar mi propio lenguaje musical. Y, por supuesto, conseguir que cada disco futuro no decepcione.

Muchas gracias. Las palábras de cierre son tuyas.
Gracias a ti por la entrevista. Me gustaría citar para terminar la colaboración que estoy teniendo por parte de Pablo Magne, un multi-artista gráfico argentino, que ha diseñado las portadas de mis últimos discos. Pablo ha hecho un trabajo excelente y ha conseguido una unión perfecta entre contenido  y continente. Un abrazo a todos los lectores de Nucleus.

 

Nucleus  nucleus@netvek.com.ar