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JOHN CAGE
"QUITAR LOS RELOJES A
LA MÚSICA"
John Cage, 77 años;
músico, inventor y científico.
Explorador de los misterios del sonido.
Uno de los pocos genios sobrevivientes.
Y estas increibles reflexiones sobre la música de la vida.
Nunca fuí a la facultad porque no me
gustaba la idea de estar entre cien personas que estaban leyendo el mismo libro que yo; no
es lo mismo que cien personas estén pensando lo mismo que yo. Mi padre era inventor y el
decía que yo era su mejor invento, ellos jamás habían estudiado, se reían de mí
cuando empecé a estudiar, claro... yo era un payaso, un tipo que va a la facultad es un
payaso. No duré ni dos meses.
De todas maneras uno finalmente encuentra maestros, para mí fueron: Thoreau Buckninster
Fuller y Marshall Mc Luhan. Me pasaba algo cuando leía algo de David Thoreau, leía algo
que yo ya había pensado: él escribía mis ideas, Mc Luhan también. Y él está muerto
como Thoreau. Es curioso, hoy día vivimos en una situación en donde nadie realmente
muere, la tecnología no nos deja siquiera vivir la muerte.
Muchas veces me han preguntado porque llamo música flexible a la música de vanguardia:
es porque es la música que tiene muchas partes pero ninguna es importante ni esencial. Es
música que no necesita que le prestes atención en ninguna parte en especial. Son ritmos
diferentes con una cantidad enorme de sonidos simultáneos que no generan una identidad
melódica, pero cada vez que me encuentro diciendo estas cosas tengo que acordarme que
todo esto lo sé de mi profesor Schöenberg, un hombre maravilloso, yo lo amaba mucho y
creía en todo lo que él decía, pero nunca conseguí que le gustara nada de lo que yo
hacía, cuando yo seguía las reglas musicales puntualmente, él me decía: -"¿Por
qué eres tan autómata? " y cuando yo no las seguía y conseguía romperlas, él me
decia -"¿Por qué siempre estas intentando desgarrarte falsamente?". Nunca
conceguí hacerlo feliz.
Ahora estoy trabajando en una música para dos pianos, se llama justamente
"Dos".
Hace un año cuando estuve en la Unión Soviética, en Leningrado, conocí una compositora
impresionante, Sofía Gucbaldulina, ella escuchó una obra, mi Music for Fourtein, y le
gustó pero me criticó el hecho de que todos los músicos usaran cronómetro para la
pieza. Esta era una música sin director, sin seguimientos, cada músico es controlado
solamente por su propio cronómetro, ella me dijo que le gustó la música pero no los
relojes, entoces yo quise quitar todos los relojes a mi música. Empecé a escribir un
libro, Cómo mejorar el mundo (solo voy a conseguir empeorar las cosas), para escribir
sobre la no-medida y ahora estoy trabajando en ese problema. Yo siempre supe que tuve ese
problema: la medida. La música es medida siempre por los relojes y yo estoy intentando
escapar del reloj. La manera de la que voy a comenzar -no sé si voy a acabar de esa
forma- es a través de la resonancia. Será el propio sonido quien le dirá al intérprete
cuándo debe empezar a tocar y cuándo debe dejar de tocar. Hay varias maneras: cuando
dejás de sentir la resonancia dejás de tocar, o más timidamente, dejas de tocar antes
de que dejes de sentir la resonancia o porque eres atrevido dejás de tocar cuando ya no
sientes la resonancia.
Ahí planteamos el problema del tiempo: ¿si no usamos relojes cómo vamos a saber cuándo
es antes o después? Esa es la única pregunta que quiero responder. Sin nada ni nadie que
nos determina lo que tenemos que hacer ¿Cómo lo haremos? Tendremos que recorrer nuestro
propio sentido interno. Tendremos que encontrar asi como existe el sentido del tacto, el
sentido del tiempo. ¿Pero cómo será tu sentido del tiempo si es diferente del mio?
¿qué haremos? ¿chocarán nuestros tiempos? Yo creo que estamos intentando lograr de la
música una imagen de la libertad para el hombre.
Mayo de 1989.
Nota extraida de la revista
"Cerdos & peces" N° 45 corresponiente a 12/91.
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