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CANCIONES DESDE EL BOSQUE

No es novedad para nadie que desde la
salida de "Aqualung" cada LP de Jethro Tull ha vivido a la sombra de aquella
obra maestra. Proyectos de gran envergadura como "Thick As A Brick" y "A
Passion Play" se toparon invariablemente con el hacha del periodismo inglés, a tal
punto que, en 1973, Ian Anderson declaró públicamente que el grupo no haría más
presentaciones en vivo en señal de protesta por el abusivo encarnizamiento de la prensa.
Si bien es cierto que Jethro Tull fue un poco el chivo emisario de turno de una maquinaria
que parece manejar la creatividad humana a su antojo, también es una verdad objetiva que
"Aqualung" significó todo un hito en la carrera del grupo británico, por el
óptimo equilibrio de sus componentes: una temática incisiva, una variedad de matices
musicales sorprendentes y un nivel instrumental muy por encima del nivel corriente.
Pero no hay mal que dure cien años cuando existe talento. Después de superar una etapa
de indecisión -bien representada en el LP "War Child"- Jethro se puso
nuevamente en carrera. Volvieron los recitales y también las muestras de una creatividad
nunca menguante. Al "mini-retorno" de "Minstrel In The Gallery" se
sumó "Too Old To Rock 'n' Roll, Too Young To Die" -ya en 1976- y hace tan solo
un mes apareció su último trabajo discográfico, el LP "Songs From The Wood".
Lo interesante de "Songs From The Wood" (Canciones desde el bosque)es que
recupera algunas de las facetas del viejo Tull, pero es al mismo tiempo un LP que mira
hacia delante, como si el grupo estuviese reelaborando un nuevo concepto sobre el cual
asentar sus obras futuras.
"Songs..." tiene, como su nombre parece sugerir, una envolvente atmósfera folk.
Instrumentos como el laúd, el whistle y -por supuesto- flautas diversas, son los
elementos predominantes en la mayoría de los temas, con una mención especial para
"Cup Of Wonder" (Copa Milagrosa) y "Hunting Girl" (Muchacha Cazadora),
dos sutiles composiciones melódicas de Anderson que son "puestas a punto" por
los envolventes fraseos de la guitarra de Barre.
Superando el intento de realizar una sinfonía folk con "Velvet Green"
(Terciopelo Verde) y el tradicional jig "The Whistler" (El Silbador),
"Songs From The Wood" alcanza quizás su punto más alto con
"Pibrock", un tema rockero en el viejo estilo de Jethro, comenzando con un
demoledor riff de Barrey fundiéndose a todo vapor (!) con el sintetizador de Evan y la
entrada de Anderson en flauta.
Pero ninguna descripción de "Songs From The Wood" estaría completa sin la
palabra del principal responsable de su concepción Ian Anderson.
"Yo insisto en la necesidad
diferentes direcciones e insisto también en hacer discos diferentes cada vez. No me gusta
repetirme. Y soy ampliamente consciente de que discos sucesivos desilusionan a cierta
gente simplemente porque no suenan igual.
Pero no estoy dispuesto a satisfacer
sus preconceptos. No se puede pensar de ese modo. Por eso hago lo que hago: cambio, y si
alguien se siente decepcionado, ¡Pues lo lamento mucho! Ya sé que muchos estarían
satisfechos si sacase un álbum como los de las primeras épocas cambiándole solamente el
título. Es la gente con esa mentalidad la que se va a sentir desilusionada con
"Songs From The Wood"
Revista Mordisco - Abril De 1977
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